Cuando las empresas se informatizaron, empezaron a utilizar infraestructuras que les permitiesen guardar su información de manera eficiente. En un principio, se alojaba en la propia infraestructura TIC de la compañía (On Premise). Pero con el tiempo, esto empezó a sustituirse por el uso de modelos virtuales (cloud). Hoy en día, este tipo de infraestructuras conviven consecuentemente. La elección de una u otra depende de las necesidades del negocio.
Un sistema On Premise es aquel que almacena la información en un espacio físico. Este software está instalado en los servidores o dispositivos locales (ordenadores) de la empresa. En este modelo, el cliente alquila, en calidad de titular de la licencia, un software que se instala en un servidor propio o alquilado. Por tanto, el usuario tiene un acceso físico a la información y un control directo a la configuración, uso y seguridad de sus datos.
Un sistema On Cloud ofrece servicios de computación a través de una red, que usualmente es internet. Esta tecnología permite acceso remoto a software, almacenamiento de archivos y procesamiento de datos por medio de Internet. Por tanto en este modelo no es necesario instalar aplicaciones localmente en ordenadores. La computación en la nube utiliza una capa de red para conectar los dispositivos de punto periférico de los usuarios, como computadoras, smartphones y accesorios portátiles, a recursos centralizados en el data center.
Si enfrentamos On Premise vs. Cloud y buscamos las diferencias, para empezar, en el primero el cliente utiliza servidores dedicados internos. Por lo tanto, instalarlos requiere una inversión inicial considerable que incluye la compra de equipos, la concesión de licencias de software y la contratación de un equipo de mantenimiento. Además, la infraestructura interna no es tan flexible cuando se trata de escalar recursos. Sin embargo, los recursos Cloud tienen poco o ningún coste inicial. La infraestructura pertenece al proveedor, mientras que el cliente solo paga por el uso de los dispositivos de forma mensual o anual. Tampoco requieren de inversión en un equipo técnico, ya que es el proveedor quién se encarga del mantenimiento.
En las instalaciones On Premise hay que tener presentes tanto los recursos físicos como el personal técnico responsable. Hace falta una participación técnica total en la configuración y el mantenimiento de los servidores por parte de un equipo de expertos. Las soluciones Cloud suelen estar gestionadas completamente por el proveedor. Así, requieren una experiencia técnica mínima por parte del cliente. Sin embargo, los proveedores de servicios permiten cierta flexibilidad respecto a este punto.
En el On Premise se puede controlar qué tipo de servidores se quiere usar, las instalaciones de software y cómo configurar la arquitectura. Eso sí, requiere más tiempo de configuración, ya que se deben considerar todos los aspectos técnicos. Por otro lado, en los sistemas Cloud hay menos control sobre la infraestructura subyacente. En consecuencia, la implementación es mucho más rápida y sencilla, ya que la infraestructura se entrega preconfigurada.
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Fuente:tbs-telecon.es
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